En
1979 Tim Burton entró en la Disney como animador para la
película Todd y Toby. Según Burton, fue una tortura
china. Y es que el estilo gráfico de la película
no encajaba muy bien con su peculiar estilo. Según sus
propias palabras, "dibujaba animales que parecían
haber sido atropellados". Esta etapa fue realmente olvidable
para Burton, ya que sentía que no le dejaban desarrollar
lo que él quería hacer, y al mismo tiempo atravesaba
un momento emocionalmente delicado en el que se encerraba en los
armarios, se escondía bajo las mesas o se arrancaba las
muelas del juicio dejándolo todo perdido de sangre. Está
claro que en aquella época sufría problemas psicológicos
y era un tipo... raro.
Después
de esto, y ya más recuperado de sus problemas, participó
en otras producciones menores de la Disney como Herbie en el Grand
Prix de Montecarlo y El caldero Mágico (The Black Cauldron).
En esta última trabajó como artista conceptual,
desarrollando personajes, objetos y criaturas, aunque no se acabaron
usando puesto que el estilo no era del gusto de la Disney. Más
tarde también participó con arte conceptual en Toys
de Barry Levinson.
También
participó en un proyecto que no se llevó a cabo,
Trick or Treat, una producción sobre casas encantadas y
Halloween que ni siquiera tenia guión. Fue una época
tensa y desmoralizante para Burton, que se encontraba en un lugar
donde lo mantenían pero donde no compartían su forma
de ver la animación.